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Posts Tagged ‘pensamientos cortos de graduacion’

Historia de un Letrero

Lunes, Septiembre 29th, 2008

En la Sección La Vida en Movimiento presentamos un cortometraje que ganó en la categoría en el Festival de Cine de Cannes, Francia del presente año 2008, aunque después se objetó el triunfo por plagio cinematográfico, lo que importa son las lecciones de vida que nos enseña  la historia.

Es la historia de un limosnero a quien nadie da caridad, tiene un letrero improvisado donde dice que es ciego y pide colaboración. El letrero  dice:

“Ten compasión, estoy ciego”

Hasta que pasa un adulto joven con apariencia de ejecutivo y re-escribe el letrero. La gente que transita por la plaza al leer el mensaje rediseñado, ahora sí se detiene y le da limosna al ciego, quien durante todo el día escuchó el sonido de las monedas cuando caían a su latita.

Al final del vídeo se lee en el letrero:

“Hoy es un hermoso día y no puedo verlo…”

Fíjense en los detalles del vídeo, hace un día de sol con agradable temperatura, las aves cantan, los niños ríen, los adultos están en paz, la ardilla se alimenta tranquilamente, las plantas están en todo su verdor y color. Pero la actitud de la gente al pasar por el lado del ciego se torna agresiva, tiran las monedas de mala gana, para quienes llegan a leer el letrero; otros simplemente ignoran lo que dice, y claro al ciego también, es como si no existiera, como si no encajara en la vida de la gente en ese bello día antes descrito.

Ahora observen la actitud del ejecutivo. De la indiferencia inicial pasó a conectar con el ciego,  lo miró, pero no le dió dinero…. Al final del día el ejecutivo regresó y miró la latita llena de dinero, se agachó y sonrió. Había logrado que la actitud de la gente cambie con el limosnero, pues ellos se inclinaban a dejarle unas monedas y hasta billetes en sintonía con lo estupendo del día.

¡Todo depende de cómo comunicas lo que quieres!

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Adiós Randy, Descansa en Paz

Martes, Julio 29th, 2008

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Quiero escribir este post en homenaje a Randy Pausch quien ha dejado de existir el 25 de Julio del presente año, de él habíamos aprendido que cuando un muro aparece en nuestro camino está por una razón, no es para detenernos, sino para mostrarnos cuánto queremos lograr, al verlo en su última conferencia dejando su legado a sus hijos y al mundo de su lucha contra la enfermedad (cáncer) que fue motivo de nuestro artículo  “Sobre la Vida y Cómo Vivirla” .

Me sumo así al homenaje que varios bloggers del mundo  están dándole en estos precisos momentos.

Descansa en Paz, Randy Pausch

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Conectar los Puntos

Jueves, Mayo 15th, 2008

Pocas veces se ha escuchado en un discurso tantas lecciones de vida como en aquél día en la Universidad de Stanford ante los graduandos de esa prestigiosa Universidad estadounidense y pocas veces, también, se escuchaba un discurso que se alejaba de los parámetros propios del cierre del año académico.

Fue en el año 2005 y el video fue visto por una extraordinaria Audiencia, cuyos ecos, aún se oyen a pesar del tiempo transcurrido. Confieso que lo he visto una y otra vez; y, la verdad que no deja de conmoverme y siempre aprendo sus lecciones de vida. Hoy les ofrezco la primera lección. Seguramente muchos de ustedes ya han visto el vídeo, pero ¿se han detenido en sus enseñanzas?…este post puede ser una nueva oportunidad.

En la Sección La Vida en Movimiento el vídeo del discurso de Steve Jobs y el texto de su primera lección: Conectar los Puntos .

“Gracias.
Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestro comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué.
A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria.
Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.
La primera historia versa sobre “conectar los puntos”.
Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera.
Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer.
Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña.
Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:
-Tenemos un niño no esperado -¿lo queréis?

-Por supuesto - dijeron ellos.
Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.
Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo.
Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.
En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.
En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.
Me encantaba.
Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Os daré un ejemplo.
En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.
Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.
Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.
Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.
Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro.

Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.
Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.”

 

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