Metafora sobre el estres
Viernes, Julio 31st, 2009 Dice el Maestro:
No somos seres humanos que vivimos una experiencia espiritual, sino seres espirituales que vivimos una experiencia humana.
Y tenía razón. Al identificar la lección del alma, nos hallamos en disposición de crecer más allá del sufrimiento y en ese estado de entendimiento, no existe el estrés.
Estamos demasiado pendientes de los resultados de nuestras acciones. Si pudiéramos librarnos de nuestra obsesión por los resultados, de nuestras valoraciones por el éxito o el fracaso, nos sentiríamos mucho más felices.
Si pudiéramos relacionarnos con los demás con amor y compasión y no nos preocupara lo que recibiremos a cambio, lo que vamos o no vamos a conseguir, nuestras vidas estarían llenas de alegría.
El amor es el antídoto del estrés. Sin embargo, en este mundo violento, avaricioso y lleno de odio, parece difícil amar de forma incondicional. Conseguirlo es una lección espiritual que supone un gran reto.
Si consiguieras amar de forma incondicional, si siempre fueras consciente de tu verdadera naturaleza espiritual, si no esperaras nada a cambio de tu acciones compasivas y voluntarias, si pudieras liberarte de los apegos a las cosas materiales, entonces nunca más sufrirías un estrés prolongado o insano en tu vida y los días y las noches estarían llenos de alegría y felicidad.
Y el discípulo le pregunta: ¿Cómo podemos ser conscientes desde un punto de vista espiritual, cuando nuestros condicionamientos familiares y culturales que están en nuestro subconsciente crean trampas a nuestra mente?
El Maestro le dice: Empezando desde el principio…
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