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Archive for the ‘La Gran conexión’ Category

Los Estilos de Personalidad - El Estilo Dominante

Domingo, Agosto 17th, 2008

Cuenta la historia que Blaylock como jefe de Bob Hathaway -¿recuerdan? el personaje de la Gran Conexión- le había propuesto (léase “ordenar”) cambiar el perfil del programa radial que Bob conducía en la Radio KXOR de San Luis. El tenía un programa que  se podría decir era bien “cool” dedicado a entrevistar a gente de la farándula, personajes famosos y  tambien no tan famosos. Bueno, la cuestión fue que Blaylock le envía un Memorandum comunicándole lo siguiente:

“Buscamos un nuevo formato para incrementar nuestro mercado. ¡Un programa que sea mordaz! . Bob quiero que sea el presentador de un debate con mucha polémica. Cuento ya con su beneplácito. Le expondré mis planes cuando nos reunamos”

Bob acudió donde varias personas de su entorno para pedir opiniones sobre si debía hacer lo que Blaylock quería o si…debía abandonar; y, naturalmente, llegó donde el Dr. Crater, quien estaba internado en el hospital tratándose de una dolencia al corazón. Inmediatamente, el doctor se dió cuenta de lo que Bob estaba evitando y le recomendó que eche otro vistazo a su estilo de personalidad, fue entonces cuando Bob se dió cuenta que estaba evitando a Blaylock porque a éste último le encantaba la controversia y la polémica y a él no, porque como siempre trataba de agradar a la gente, el formato que  quería no era tomado en cuenta por su jefe (Blaylock).

- Bueno, -le dijo el Dr. Crater- es hora de  que aprenda cómo es el señor Blaylock.  Así fue cómo Bob empezo a describirle los rasgos de personalidad de su jefe.

Estilo de Blaylock
Rasgos de eficacia
- Directo y seguro de sí mismo
- Aprovecha los retos

- Competitivo

- Orientado a los resultados

- Sin miedo al enfrentamiento

Rasgos de Ineficacia
- Presumido
- Dictatorial

- Brusco

- Discutidor

- Oyente difícil

- ¿Qué nombre tiene este estilo? -preguntó, Bob

- Dominante -dijo el Dr Crater

- Bob echó a reir - ¿Dominante? ¿por qué no,  Dictador?

- Ahhh, eso lo dice porque sólo ha visto un lado de su estilo. Lo ve como un dictador porque a acentuado sus rasgos ineficaces con usted. Para tratar con él debe ser directo, ir al grano. Para sobrevivir con él, no debe permitir que sus sentimientos interfieran con la relación o con la toma de decisiones.

- En otras palabras -dijo Bob- no toma en cuenta lo que yo siento con respecto a cambiar de formato  y hacer un programa polémico.

- Bob imagínese que usted es vendedor de autos y que un hombre como Blaylock entrara a la tienda  a comprar uno. Después de escucharlo un rato, se daría cuenta de que correspondía a este estilo de personalidad. Usted hablaría de modo directo, ¿no?; no perdería el tiempo con palabras. 

- Exacto.

- Ahora, ¿qué haría para asegurarse que este hombre con el estilo dominante, el mismo estilo que Blaylock, comprara un auto?

- Muy fácil. Le hablaría como quiere que le hablen.

De repente, Bob abrió los ojos desmesuradamente. Se le encendió una luz.

- ¡Ajá! ahora veo a donde quiere llegar. conociendo el estilo de otra persona, se puede hablar de manera más efectiva.

- Lo ha entendido -dijo el doctor Crater.

- Y mientras estás ocupado adaptándote al otro, dejas a un lado tus propias inseguridades.

- Hijo, acaba de descubrir un tesoro -el doctor estaba muy contento.

-Entonces, ¿debería adaptarme al estilo de Blaylock en la reunión del viernes?

- Sí, ser capáz de adaptarse a varios estilos personales es una cualidad que tienen todos los maestros de la comunicación.

Los dos se tomaron un respiro. - Necesito descansar -dijo Crater- venga a verme mañana por la tarde, todavía nos falta hablar de dos estilos más. Por favor, cierre la puerta cuando salga.

 

Artículos relacionados:

- Nuestras Creencias Limitantes

- El Secreto del Exito - Segunda Parte

- Los Estilos de Personalidad - El Estilo Influyente

 

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Los Estilos de Personalidad - El estilo influyente.

Sábado, Julio 5th, 2008

En la Sección La Gran Conexión nos toca tratar “Los Estilos de Personalidad” .

¿Se acuerdan de Bob Hathawuay? el protagonista de “La Gran Conexión”; pues bien, fue el Dr. Crater quien le enseñó cuáles son sus rasgos eficaces y cuáles sus rasgos ineficaces, según el cuadro que aparece en el post “El Secreto del Exito - 2ª Parte”.

Sólo que Bob tardó en darse cuenta como funcionaban en su vida. Se decía así mismo: - Es tan difícil ponerlo en práctica, lo que mi mente acepta, los hábitos de toda la vida lo combaten.

Días antes el Dr. Crater se había internado en el Hospital Barnes a raíz de una dolencia cardiaca que lo postró en la cama, hasta ahí llegó Bob alertado por Josh, el hijo del Doctor.

La queja dió paso a la reflexión, cuando Bob le preguntó al Dr. Crater: - ¿Cómo puedo romper el molde?

- Bob,  el molde es otra palabra para su estilo individual. Es su manera de relacionarse con el mundo. Usted se siente empujado a complacer a la gente. No sé cuál es el orígen, pero sospecho que se trata de algo que arraigó en usted en su niñez y todavía conserva. Y se ha convertido en un obstáculo que le impide utilizar sus rasgos más eficaces. Es como ir en coche y tener un pie puesto en el freno todo el trayecto por miedo a que el coche no frene cuando usted lo necesite: no llegará a ningún sitio pisando el freno.

Bob le interrumpió, él recordó que cuando  compró un perro golden retrieve, la vendedora le había descrito sus características, “aprenden rápidamente porque tienen muchas ganas de agradar”, lo curioso de ésto es que justo pensó que él era igual, pero acto seguido, en contraposición asoció a Blaylock con un bull-terrier. ¿Quién es Blaylock? acuerdense de este nombre que después en otro post volveremos a hablar de él, y es que Blaylock representa a otro estilo de personalidad.

-Bien- dijo el doctor sonriendo - No es una manera  muy científica de decirlo, pero ha identificado dos estilos personales. Sabe qué nombre tiene su estilo?

Bob sacudió la cabeza:

- No

- Influyente,

-¿Influyente?

- Correcto. Eso significa que es usted una persona con don de gentes, lo cual puede funcionar a su favor o en contra. Si se levanta por la mañana con el celo misionero de trabajar con la gente, escuchar a la gente y no tener miedo de enfrentarse con la gente, entonces operará desde una plataforma de poder. Si por el contrario busca ganar la aceptación de la gente complaciéndola, nunca será fiel a sí mismo, ni a ellos en ese aspecto y nunca sabrá lo que significa ser usted mismo.

 Fue entonces que Bob Hathawuay comprendió que había llegado la hora de crecer, de dejar de vivir para agradar a los demás y de enfocarse en sus rasgos eficaces. El Dr. Crater cerró los ojos en señal de cansancio y alcanzó a murmurar antes de quedarse dormido:

“Los rasgos eficaces son útiles, los rasgos ineficaces son inútiles”

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El Secreto del Exito - Segunda Parte

Viernes, Mayo 2nd, 2008

En nuestra Sección La Gran Conexión habíamos presentado la primera parte de “El Secreto del Exito” en la historia de Bob Hathaway.
Bob apagó la televisión y se quedó sentado, en la oscuridad, pensando ¿Quién soy yo? Encendió la luz, cogió un lápiz y una libreta e hizo una lista de sus fortalezas y sus debilidades.Al día siguiente se lo entregó al Dr. Crater. Antes de llegar, el doctor se volvió y le sonrió. - Me imaginé que estaría hoy aquí. -El Dr. Crater le dijo con su afable sonrisa y juntos caminaron con dirección al Malecón hasta que encontraron un banco vacío.

Tal como habían quedado, Bob le entregó su lista de fortalezas y debilidades. El Dr. leyó las dos columnas muy despacio. Después de dar la vuelta a la última de las páginas de Bob, pasó unos instantes mirando el río y pensando. Entonces cogió un bolígrafo del interior de su chaqueta, buscó una hoja nueva de la libreta e hizo una tabla con el estilo personal de Bob. -Cuando se siente maravillosamente consigo mismo -dijo señalando la mitad superior de la tabla-, éstos son sus rasgos más eficaces. Pero cuando le domina la necesidad de ser aceptado, muestra estos rasgos ineficaces. -Cerró la libreta, se la devolvió y observó cómo reaccionaba a lo que había escrito.

Estilo de Bob
Rasgos de eficacia
- Persona social
- Entusiasta

- Comunicador persuasivo

- Optimista

- Divertido

Rasgos de Ineficacia
- Evita el enfrentamiento para
mantener la aceptación

- Exagera

- Exceso de entusiasmo

- Habla demasiado

- Dificultad para mantenerse

concentrado

Bob estaba impresionado. Transcurridos quince minutos, el Dr. Crater fue en su busca y le encontró apoyado en una pared, mirando el suelo de cemento. -¿Se encuentra bien? -preguntó Crater. -Perfectamente -contestó sin levantar la mirada. -No, no es cierto -dijo el Dr. Crater- ¿Quiere hablar de ello?
-Doctor -empezó diciendo-, ya sé que intenta ayudarme, pero estoy deprimido. ¿Cómo puedo dejar de ser quien soy? ¿Cómo nadie puede dejar de ser quien es?

-Bob, no tiene que dejar de ser quien es. No se trata de convertir a Bob Hathaway en alguien que no es. Por primera vez en su vida ha identificado sus rasgos ineficaces. Quítese esa carga de encima, neutralícela, arrójela lejos y concéntrese en las fuerzas que Dios le ha dado.
-¿Y eso me ayudará con mi trabajo?

-Hijo, eso le ayudará con su vida.

No todos identificamos nuestras debilidades porque creemos que al hacerlo debemos corregirlas, esto es un mito, pues de lo que se trata es de potenciar nuestras fortalezas y neutralizar nuestras debilidades. Somos lo que somos, porque no podemos cambiar los años vividos, pero tampoco podemos cargarlos, sería no vivir, y así nos alejaríamos poco a poco de la felicidad. Iniciemos nuestra revolución, salgamos de la confusión en que nos encontramos, hagamos la revolución de las fortalezas.

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El secreto del éxito

Viernes, Abril 4th, 2008

A veces una simple conversación puede cambiar tu vida, le suele ocurrir a todos, aunque a veces no lo percibimos.

Así le ocurrió a Bob Hattahuay, nuestro protagonista de “La Gran Conexión”, al conocer al Dr. Crater -un médico jubilado de San Luis - quien le enseñó a Bob el secreto del éxito.

Por lo general el éxito se asocia a ideas de ganar dinero, o de poseer bienes materiales, o a la acumulación de riqueza o al cumplimiento de nuestros retos y metas. Sin embargo, son tan sólo sus manifestaciones.

En uno de los diálogos entre Bob y el Dr. Crater, éste último le preguntó:

- Bob, ¿quien es usted?

- ¿quien soy?

- Sí, contésteme con una sola palabra. Bob le contestó entre otras cosas, que era un buen marido, un buen padre, un presentador de radio en San Luís…

- ¿Qué edad tiene? -preguntó el doctor.

- Cuarenta y ocho años.

- ¿Y en cuarenta y ocho años todo lo que sabe de sí mismo es lo que acaba de decirme?. Bob le respondió con cierta incomodidad, que no sabía qué quería que le diga. El doctor Crater miraba al fondo de la cafetería donde las camareras estaban atareadas preparando las mesas para comer, aparentemente con la mirada extraviada, cuando rompió el silencio con ésta pregunta:

- Bob, ¿sabe cuál es el secreto del éxito?

- Dígamelo - respondió Bob.

- El secreto del éxito (no importa como defina el éxito) es creer absolutamente en uno mismo. Si no sabe quien es usted, ¿cómo puede creer en algo que no conoce? . Sólo cuando se conozca podrá creer en usted mismo.

Cada uno de nosotros estamos “moldeados” con nuestro propio y predominante estilo de comportamiento, con nuestro estilo personal, con su riqueza de rasgos sobresalientes y de aquéllos rasgos que nos reprimen; conocerlos nos permitirá afirmar lo que nos funciona y neutralizar e incluso deshacer, aquéllos rasgos que no nos funcionan. Esto nos ayudará a saber y a sentirnos satisfechos con quienes somos.

Para conocer nuestro propio estilo personal podemos empezar con reconocer cuáles son nuestras fortalezas y cuáles nuestras debilidades. Despues conocer cuáles son los estilos predominantes en las personas. Esta es una herramienta poderosa, pues nos apoyará en conectarnos con las personas en el mundo globalizado de hoy y tener éxito en nuestras relaciones personales que es la base para cualquier otra clase de éxito que tengamos en nuestra vida.

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Nuestras Creencias Potenciadoras

Miércoles, Abril 2nd, 2008

En un anterior post sobre “Nuestras Creencias Limitantes” hablábamos tambien sobre cómo nuestras creencias podían ser potenciadoras de nuestro crecimiento personal, especialmente en épocas de crisis.

En efecto, una creencia es potenciadora o capacitadora cuando nosotros mismos nos concedemos el poder de conseguir que estas creencias se hagan realidad, así como el potencial para una vida plena. Ese poder interior que consiste en lo que creemos como algo vital, es la fuerza del cambio, de las realizaciones concretas y de resultados.

Dilts ( “Identificación y cambio de creencias”, Ed.Urano, Barcelona - 1996, pags. 29-30) distingue varios tipos de creencias potenciadoras:

- Expectativa de objetivo: se refiere a la creencia de que el objetivo es posible alcanzarlo.

- Expectativa de autoeficacia: no sólo se cree que el objetivo es posible alcanzarlo, sino tambien que se dispone de lo necesario para conseguirlo.

- Expectativa de respuesta: se trata de lo que uno cree que sucederá, positivo o negativo, como consecuencia de las acciones realizadas en una determinada situación.

Los hechos que suceden en torno a cada uno de nosotros son causados por nuestra experiencia, por la cual actuamos en el mundo a nivel del ambiente, las conductas, capacidades, identidad y espiritualidad; a su vez, los resultados de nuestros actos van generando nuestros estados internos (emociones y capacidades individuales) que es la suma de nuestras representaciones internas (todo aquello que vemos mentalmente o imaginamos) y de nuestra fisiología (manifestaciones físicas) y es aquí donde surgen las creencias como generalizaciones sobre causas, significados y límites. Las creencias que construimos en nosotros serán limitantes o potenciadoras, dependiendo de la dirección que tomen nuestros estados internos al procesar una experiencia. Se produce el cambio de creencias cuando en nuestra vida cobra importancia una convicción y una certeza personal profunda.

Un ejemplo es la excelencia humana como principio del éxito, pues pensando en que necesitamos y merecemos lo mejor para nosotros, en todo aquéllo que nos suma, que nos aporta en nuestras vidas, nos daremos cuenta de que nuestras creencias son una opción que tenemos que las podemos elegir libremente y conscientemente, entonces podremos seleccionar aquéllas, escogiendo solo las que nos potencien y eleven.

Por eso las creencias potenciadoras son expectativas como dice Dilts y en general son expectativas de superación personal y de éxito que nos empujan a partir de la conviccion del cambio, de la necesidad de transformar nuestra vida de un estado presente a un estado deseado, para ello es importante saber qué queremos, cuales son nuestros objetivos, nuestras metas…nuestra visión.

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Los Hemisferios Cerebrales y el Cambio de Creencias

Sábado, Marzo 22nd, 2008

En el anterior post sobre Nuestras Creencias Limitantes, decíamos que son necesidades biológicas y sirven de filtro de nuestras experiencias. En general las creencias funcionan en un nivel diferente que la realidad concreta y sirven para guiar e interpretar nuestras percepciones de la realidad conectándolas a nuestros criterios y sistemas de valores, pero, ¿es posible cambiar viejas creencias que puedan estar limitándonos? y ¿podemos identificar cuáles pueden ser aquéllas creencias que puedan expandir nuestro potencial, más allá de lo que nos imaginamos actualmente? . Habíamos establecido tambien, que, sí es posíble hacerlo ¿Cómo? Mediante la Programación Neurolinguistica que nos provee de modelos para trabajar a nivel mental y de un conjunto de herramientas de comportamiento para trabajar a nivel de la experiencia.

Sin embargo, aunque en el ámbito científico es debatible, comparto la opinión de Salvador Carrión Lopez, Master en PNL y bastante conocido en España, cuando afirma que “para traspasar los límites actuales, nuestros dos hemisferios cerebrales han de estar interconectados y operar simultáneamente. En la mayoría de las personas existe una clara y poderosa separación de ambos, no permitiendo que actúe el otro cuando nos manejamos básicamente con uno de ellos”, ( PNL “La Nueva Técnica para el Cambio y el Exito” Ed. Obelisco, 4ª Ed. 2005, España, pag. 334), lo cual nos lleva a la cuestión de ¿cómo conectar ambos hemisferios cerebrales? . Veamos el siguientes cuadro * sobre las funciones de cada uno de los hemisferios cerebrales:

HEMISFERIO DERECHO
HEMISFERIO IZQUIERDO
Imaginativo:
Conoce y recuerda imágenes
Verbal:
Controla habla, lectura, escritura,
recuerda nombres y hechos.
Holístico:
Examina el conjunto de las cosas.
No se fija en los detalles
Analítico:
Examina los detalles y las partes,
no examina el todo.
Juzga y Valora.
Simultáneo:
Establece asociaciones
para procesar varias informaciones
al mismo tiempo
Lineal:
Procesa la información paso
a paso, secuencialmente.
Metafórico:
Interpreta y comprende los
mensajes por medio de analogías.
Lógico:
Responde a razones de causa
a efecto, identifica por lo general
un efecto por una sola causa.
Emocional:
Pone énfasis en los
contenidos e impulsos emocionales
Literal:
Interpreta literalmente los
contenidos de las palabras
Espacial:
Ejerce predominio sobre
la informacion espacial y de
localizaciones
Matemático:
Hábil en la solución de
problemas matemáticos y
numéricos

* Fuente: Escuela de Post Grado de la USIL , Lima - Perú

En cada uno de nosotros predomina un hemisferio respecto del otro y va a determinar nuestros estados internos (capacidades, emociones y potencialidades) que a su vez producirán un tipo de impulso emocional, que pasado por el “cernidor” de nuestras creencias se transformará en acciones. Nuestras creencias obedecen al hemisferio con el cual predominantemente actuamos. Para cambiarlas, necesitamos establecer nuevas conexiones neuronales que involucra al otro hemisferio para que la retroalimentación que se opere no sea sobre lo mismo, sobre las mismas actitudes, las mismas emociones; en suma sobre el mismo comportamiento; sino mas bien, deberá ser otra programación para crear un nuevo mapa mental y en consecuencia un nuevo comportamiento y actitudes sobre los cuales se retroalimentará el cambio de la creencia cuando la practiquemos en la experiencia diaria.

¿Cómo identificar las creencias que debemos cambiar?

Usemos la mayeutica, osea pregúntate parado en honestidad:

¿te sientes satisfecho contigo mismo?; ¿qué es lo que más temes?; ¿sabes cuál es tu máxima prioridad?; ¿qué tu quieres?; ¿quien eres tu?

¿sabes cuál es el secreto del éxito?

¿Con cuál hemisferio cerebral, operas en tu vida? ¿Con uno o con ambos?

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Nuestras Creencias Limitantes

Domingo, Marzo 16th, 2008

En la Sección “La Gran Conexión” empezamos con la historia de Bob Hattaway y de la manera de cómo cada uno de nosotros nos podemos ver reflejados como un espejo en el relato que recién empieza, porque se trata de:

Nuestras Creencias Limitantes

Bob era un niño que por su configuración física (pesaba 36Kg. y medía 1.48mt. de altura) y su voz de soprano, era siempre objeto de burla por sus compañeros de Escuela, y para amenguar la herida que le causaba el ridículo, decidió asegurarse de caer bien y ser aceptado por todo el mundo. Una mañana, a Bob le costaba levantarse para tomar desayuno, la demora motivó que su mamá fuera a su habitación y abriera las persianas, él murmuró que no lo hiciera, pues le producía mal humor, a lo cual su madre le preguntó: ¿dame una razón por la que no puedas levantarte contento? Bob no encontró razón alguna, entonces se inventó que ser alegre era otro rasgo que seguramente los demás apreciarían. Otro motivo para gustarles, su propia madre lo valoraba y así fue como se convirtió en un pequeño animador de la vida, su deseo de agradar a los demás era tan intenso que creció buscando la aceptación y aprobación de los demás.

Yo era un niño que fui criado en una familia de clase media, mi madre -que Dios la tenga en su Gloria- me prodigaba de atenciones y protección frente a un padre que por su formación militar era riguroso y autoritario; eran los años setenta y en el Perú se vivía en pleno gobierno militar. A mis 16 años, tenía mi futuro “asegurado” pues estaba destinado a ser militar, era fija; vivía en una burbuja rodeado de amigos y amigas pero cuando llegaba la noche se apoderaba de mí el temor a la soledad y la tristeza embargaba mi alma, era el ser más inseguro de la tierra. Durante el día buscaba afanosamente compañía para no quedarme solo y buscaba complacer a los demás, creyendo que así, su amistad me mantendría reconocido. Así crecí buscando reconocimiento de los demás.

Muchas de nuestras Creencias Limitantes fueron instaladas en nosotros cuando niños, por padres, profesores y por nuestro entorno social, antes de que fuéramos conscientes de su impacto y fuéramos capáces de tener una alternativa sobre ellos.

¿Que son las Creencias? son necesidades biológicas, no podríamos vivir sin ellas. Son generalizaciones que preven lo que va a suceder y nos predisponen haciendo de filtro para que eso ocurra así. Pero así como hay creencias limitantes, también hay creencias potenciadoras -materia de otro post- que construímos durante nuestras vidas, para que sean una u otra, dependerá de la dirección que tomen nuestros estados internos al procesar nuestra experiencia. Así en la historia de Bob, como en la mía, respondíamos emocionalmente a los eventos externos de la misma forma, aunque por distintas creencias, en mi caso para no quedarme solo y en el de Bob, para evitar el enfrentamiento; hasta que ocurrieron ciertos hechos que hicieron crisis en nuestras vidas y nos plantearon retos que motivaron decisiones y elecciones que cambiaron el curso de nuestra existencia.

¿Se pueden cambiar las creencias limitantes? ¡Sí! . En un post anterior sobre el temor al éxito, decíamos que se basaba en la creencia de que por ser la vida dura y complicada, el éxito no lo merecíamos sino fuera por una cuota de sacrificio extraordinario. El temor a enfrentar los retos muchas veces nos hace esquivo el triunfo y el éxito se torna como sueño acariciable y no nos damos cuenta que ¡Sí Podemos! . No es sólo una manifestación de nuestros estados internos, se basa científicamente en el desarrollo de la Neurociencias al establecer que el cerebro reacciona y cambia cuando en la vida cobra importancia una convicción y una certeza personal profunda. Nuestras creencias y conviccio